Hace unos fin de semanas unos amigos de Palermo nos invitaron a las fiestas de su pueblo, San Giovani, y allí fuimos. Como en todas las fiestas de pueblo, las jornadas son bastante tranquilas. Por el día se duerme hasta tarde, se come mucho (pero mucho, mucho), se da un paseo, se celebran algunas tradiciones, se cena y se baja a tomar una copa. Y al día siguiente, más de lo mismo.
Fuimos de sábado tarde a lunes tarde, y la verdad es que nos lo pasamos genial. Por supuesto muchas gracias a Paolo, Claudio y María, porque se portaron genial con nosotros.
Día 1
El primer día nos vinieron a recoger a la estación, y después fuimos a dar un paseo por la callejuelas del centro, vimos el castillo, y vimos el carro, el elemento más importante de la fiesta. Este carro se encuentra en la cima de una calle muy empinada, y muy larga. En un extremo tiene una cuerda larguísima que pueden agarrar unas mil personas, y la tradición es que la gente del pueblo lo baje poco a poco durante la tarde del sábado, y lo vuelva a subir el domingo. La faena en total le lleva unas tres horas, pero también porque encima del carro hay dos bandas de música y cada poco hacen una pausa y tocan un rato. Lo bueno es que al tratarse de tanta gente, no hace falta que lo cojan los más fuertes, porque con que cada uno tire un poco, ya llega. Entonces ves en la fila a niños, señores mayores,… Está curioso, la verdad.
